Como la mayoría de los que estábamos en el Auditorio de la Biblioteca Departamental, acudimos atraídos por ser un encuentro bajo el sello de "Malpensante", pues poco o nada sabíamos de la obra de Alberto Ruy Sánchez, un mexicano que a sus 57 años ya escribió cuatro novelas bastante exitosas sobre el deseo: Los nombres del aire, En los labios del agua, Los jardines secretos de Mogador y La mano del fuego: un kamasutra involuntario, que le han válido ser reconocido como uno de los nuevos portentos del erotismo.
Los que estábamos allí tampoco conocíamos sobre Mar-garita de Orellana, historiadora y directora de la revista Artes de México, publicación que llega a sus 20 años.
Fue un miércoles distinto, porque Alberto Ruy Sánchez y Margarita de Orellana, cómplices de sueños, de creatividad y de amores, son esposos, conquistaron por la profundidad de sus conceptos y la claridad de sus conversatorios. Matizados por referencias y, sobre todo, sin endiosarse y con razonamientos llenos de profundidad en un viaje que a él le permitió encontrarse de cara con el mundo árabe, lejos de aquel "eje del bien y del mal".
Alberto Ruy Sánchez aún no sale del asombro que le produjo ver las cabras comiendo encima de árboles en Marrue-cos, las mismas que bajo el influjo de la prevención ante lo desconocido a lo lejos confundió con zopilotes, y es precisamente ese asombro el que le ha permitido escribir la saga del sentimiento, por la mayoría erotismo, teniendo en Mogador como la ciudad epicentro de ese descubrimiento, fortalecido años después con el acercamiento a la literatura árabe.
En la tarde me llevé el asombro de escuchar a Margarita de Orellana, a quien le duele la tragedia de "Las mujeres de Juares", como un dolor que la acompaña y que sólo mengua aportando para el otro México desde la revista "Artes de México", donde hay espacio para todo aquello que se pue-de consignar como conserva-ción y reconstrucción de identidad y que llega a un público que sobrevive en medio de la avalancha de culebrones y "chavadas" de Televisa.
Ojalá que estas mañanas y esta clase de tardes, se puedan vivir con mayor asiduidad en Cali, porque es la oportunidad de conocer pro-puestas literarias y culturales.
- Chao. Gracias a Dios por las reflexiones...
Nota: FABIO LARRAHONDO VIAFARA
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Especial para el Diario Occidente |